Regreso?

A principios de este año, le puse fin a Taína Dalí. Mi vida dio un giro y sentí que era el momento de terminar el blog.
Lo hice, pero no fui tan determinante. Las notificaciones siguieron llegando a mi teléfono. Así que seguí, silenciosamente, formando parte de este mundo y esta familia. Aunque ya no posteara, ni pusiera likes a mis posts favoritos, ni los comentara.
Pero nunca había vuelto a entrar a este blog. No releí mis textos. Ni los comentarios que me dejaron. Sin embargo, hoy entré y leí algunos. Más allá de los sentimientos que me generaron esos relatos, recordé lo que sentí cuando los escribí, qué los trajo a mi mente y a mi corazón, y por sobre todas las cosas, vi cuánto cambié a lo largo de estos años.
Hay dos frases que me llevaron a escribir de nuevo. Una, muy pequeña del texto Fin, que es sumamente importante y que ni siquiera al escribirla, ni releerla al corregir, me di cuenta de todo lo que significa: “… me quiero a mí cuando escribo…”. La otra, de Juan Ignacio, de PlumayLuz, que en su comentario me dijo: “… si ves que te empapa demasiado la nostalgia y que necesitas pasearte entre nuestras conversaciones, no lo dudes, que aquí te estaremos esperando para cuando quieras volver a sentir esas emociones…”.
Después de poner el punto final en aquel post, no volví a escribir. Y hoy, tantos meses después, que entré en mi blog nuevamente, me pregunto por qué no volví a agarrar una birome y papel, que es donde amaba/amo escribir. Por qué si me quiero a mi misma cuando escribo, dejé de hacerlo. Hay algo más importante en la vida que querernos a nosotros mismos?
Siempre hay tiempo para soñar, imaginar, crear, y también para plasmar eso en un papel o compartirlo en internet.
No sé si esto es un nuevo comienzo. Sí sé, que como dice la famosa frase de la canción de Chavela Vargas, “uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”. Este, aunque virtual, es un espacio donde amé la vida, me amé a mi misma, y hoy tuve la necesidad de volver a sentir aquello que me hacía tan feliz.

Por eso, aquí estoy, para sacar la palabra fin del lugar principal donde fue puesta hace un tiempo. Y para volver, cada vez que mi corazón lo crea necesario, a compartir mis letras en este, mi lugar favorito en el mundo virtual.

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Amor, Paz y Libertad.

Creo que de lo que menos sé en la vida, es de política. Y está mal. Bueno, a medida que uno crece se va interiorizando un poco porque forma parte de la vida misma. Aprendemos qué es lo que queremos para nuestro país, escuchamos candidatos y entendemos que vivir en democracia, es una bendición, (la mayoría, no todos, claro).

En Argentina estamos viviendo un momento histórico, el próximo 22 de noviembre se llevará a cabo el primer ballotage en nuestra historia. Por un lado, el candidato propuesto por el actual gobierno, por el otro, un empresario de clase social alta.

Yo soy independiente, primero por legado familiar, luego por elección. Hoy, afianzo más mi postura de no pertenecer a ningún partido político.

En este mes he visto tanta violencia que estoy asqueada. Fanáticos enceguecidos que apoyan a una persona y no una ideología, le rinden tributo y darían su vida por ellos.

Ahí está mi defensa en la independencia política. Yo puedo ver lo que hizo bien y lo que hizo mal este gobierno, puedo criticarlo y felicitarlo, puedo ver todas las acciones sin vendas, ni odios, ni deseos mezquinos. Puedo pensar en el bien o mal que nos hizo a todos y no solo en el mío. Puedo escuchar atentamente a Daniel Scioli, su candidato, sin que me explote el corazón, ni de ira ni de amor. Escucharlo y decidir si me convence su propuesta o no. Puedo también escuchar a Mauricio Macri, el empresario, candidato a quien comparan con el señor Burns de Los Simpsons, y que tampoco me explote el corazón.

El país está dividido, peleado, lleno de odio, cuando tendríamos que estar unidos exigiendo que ellos cumplan su deber, hagan lo que les corresponde, como hacemos cada uno de nosotros en nuestros trabajos.

Uno, llega un momento en la vida, en que no puede seguir viviendo en una burbuja donde no existe la política. Si bien ya estoy grande, esta es la primera elección presidencial que estoy bien consciente de lo que pasa a mi alrededor, y me asusta.

Como también me asusta lo que está pasando entre Francia y Siria, y en todos los países que están en conflicto, tanto  internos como con otros países.

El mundo necesita paz, y la única forma de conseguirla es con amor y solidaridad. Yo sé, si me leyera alguno de los grandes políticos o guerrilleros se reirían de esto, y pensarían lo ilusa que soy. Sin embargo, como siempre digo, para cambiar algo externo, hay que empezar por uno mismo.

Realmente, es necesario perder a un amigo o un familiar por peleas políticas? Por defender a un político ciegamente? Creo que en esos pequeños actos está la falta de amor. Yo puedo tener mi ideología y vos podrás compartirla conmigo o no y eso es muy bueno, imagináte que aburrido sería el mundo si todos pensásemos igual y nos gustaran las mismas cosas. No obstante, ese no es motivo para atacarnos, pelearnos ni querer convencernos unos a otros de que lo nuestro es mejor.

Dejemos que cada uno sea libre de pensar y hacer aquello que más feliz lo hace. La felicidad trae amor hacia uno mismo y al que tenemos al lado y eso por fin nos dará un poco de paz.

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La Boda

Anoche, fui a la boda de una gran amiga. Cuando la vi entrar a la iglesia, del brazo de su papá, tan radiante, llena de luz, hermosa y tan feliz, se me llenaron los ojos de lágrimas. Yo sé, que ese, hasta el día de hoy, fue el momento más importante de su vida.

Pensaba ayer en un momento emotivo de la fiesta, en lo lindo que es celebrar el amor. Y también en lo infinito de ese sentimiento. Unir tu vida a otra persona para toda la vida es algo inmenso, yo no puedo imaginármelo.

Pueden pasar cosas en la vida y que esos caminos se separen, pero en el momento de decir, “Sí, quiero”, las personas solo piensan en lo lindo, en cuánto aman a esa otra persona, en llegar juntos a la vejez y jugar con los nietos de ambos,

Cuánto es el amor que se debe sentir para decidir unirte a otra persona hasta el fin de tus días?

Pienso, pienso y no llego a imaginarme unida a alguien para toda la vida. Con errores, aciertos, defectos, virtudes, momentos felices y tristes.

He ahí mi error, no se piensa. El amor se siente, se vive, se lo deja ser.

Nunca soñé con casarme vestida de blanco y hacer una gran fiesta… pero al ver, una vez más, el inmenso amor que F & M se tienen y cómo el primer sueño juntos se hizo realidad, empecé a soñar con que alguna vez yo también, pueda experimentar la dicha que sienten aquellos que aman para toda la vida.

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Explosión!!!

Estoy sentada con mi hermano después de almorzar. Tuvimos un almuerzo familiar, pero ya cada uno volvió a lo suyo, y solo quedamos nosotros dos en la mesa ya sin mantel. Él en su compu, yo en la mía. Me encantan esos momentos en que estamos cada uno en lo suyo, en silencio, concentrados, pero tan cerca, tan unidos a la vez.

En un momento, terminé de leer una columna en la revista de un diario, de una de mis autoras preferidas y estaba como en una explosión interior. Pensando en todo lo que me gusta leer a esta mujer. Mientras pensaba en eso y en que me gustaría generar el mismo placer en quienes me leen, mi hermano me dice:

—Escuchá este pedacito, no sé cómo explicar lo que me produce, pero siento algo muy fuerte adentro cada vez que lo escucho a Chopin. Una mezcla entre placer de escucharlo y deseos de poder tocar como él.

Minutos después, entra mi mamá, que está de visitas en casa y que en ese momento estaba haciendo una torta para la merienda, y nos dice:

—Miren cómo quedó. Tengo una emoción tan grande porque es una receta que acabo de inventar y quedó tan linda en el molde que me regalaron, que no les puedo explicar.

Me quedé largo rato observando la torta, que realmente estaba bella, mientras se enfriaba y reflexionando acerca de qué cosas tan diferentes nos producen una explosión de corazón a cada uno y en cómo esas cosas pasan de largo la mayoría de las veces, sin que nos demos cuenta.

Mi hermano, joven de pocas palabras que ama tanto la música como yo las letras, me dijo siento algo muy fuerte que no sé cómo explicar. Yo, mujer, unos cuantos años más grande que él y de muchas palabras, tampoco sé cómo hacerlo.

Es tan bonito encontrar aquel momento por más pequeñito que sea, que te haga explotar el corazón. No entiendo por qué no los atesoramos. Me pregunto por qué olvidamos tan rápido esas situaciones.

Empecé a recordar, y traté de recuperar algunos de aquellos momentos… llegaron rápidamente a mi mente, mis clases de baile, mis sobrinos, los abrazos a mis padres cada vez que nos reencontramos, el primer beso con mi novio, ingresar a la facultad, que un texto que escribí guste mucho, un libro, una escena de amor, una comida familiar, aprobar una materia, los abrazos de mi perro…

Los recuerdos se empezaron a agotar, y seguro que en poco menos de treinta años de vida hay muchísimos, que lamentablemente se esfumaron, pero recordar solo algunos, ya me pegaron una sonrisa bien grande en la cara y me hicieron latir muy fuerte el corazón.

Deberíamos prestarle más atención a este tipo de situaciones. Cosas malas y tristes vamos a tener en el camino, la vida no es color de rosa, pero siempre es bueno sacar el lado positivo de aquellos momentos. Si nos peleamos con alguien, que solo nos importe la reconciliación.

Vivamos mirando lo bueno, lo positivo, el amor y los colores hermosos que la vida nos ofrece, que para eso hemos venido, para ser felices.

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Soñar.

Estoy en casa, son las tres de la tarde de un sábado cualquiera. Esta mañana me desperté con una sensación rara, fea, en todo el cuerpo. Se debió a que soñé que mi familia me abandonaba.

Fue tan vívida la angustia que sentí al ver a mis papás, mi hermana Lupe y a mi hermanito Benjamín, de dos meses, yéndose en el auto, dejándome sola parada en la puerta de casa, que me desperté llorando.

El motivo del “abandono” no sé cuál fue, sí que me dejaban ahí deliberadamente.

Fue un sueño bastante raro. Mis padres lejos están de abandonarme y Benjamín, mi hermanito de dos meses, no existe. Solo tengo a Lupe, dos años mayor que yo.

“Si hicieras terapia”, me diría Lupe, “podrías analizar esas películas que soñás cada noche y encontrarías respuestas”.

A decir verdad, me encantaría saber qué significa cada cosa y quién o para qué estaba ese bebé en mi sueño.

De cualquier manera, no dejo de pensar en esa angustia que sentí en el sueño. Una sensación de abandono que en mi vida real no se puede explicar.

Regreso después de varias semana a escribir otra vez. Pasaron cosas muy lindas en este corto tiempo. A mamá le salió la jubilación y está todo listo para que cuando no tenga que ir más a su trabajo de toda la vida, abra su academia de artes plásticas. Papá arrancó a escribir su primer libro, siempre postergándolo por una cosa y otra, puso primera y arrancó. Y a Lupe, le salió una beca para ir a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Londres.

Ahí estaba mi angustia por el abandono, al menos eso creo. Lupe no nos había dicho nada de que se había postulado para la beca para no ponernos ansiosos a todos y para protegerse un poco ella. Sin embargo, su extraño comportamiento en el último tiempo, había hecho que mi inconsciente se diera cuenta de que algo raro estaba pasando.

Lupe y yo vivimos juntas. Somos mejores amigas. Y la felicidad que me produjo saber que su más grande sueño está a punto de hacerse realidad, opacó la sensación de abandono que me atormentaba. Porque supe que era un abandono físico, no emocional, aunque voy a extrañar muchísimo sus abrazos, su comida, su música encendida todo el día, sus risas, su compañía.

Cuando fui consciente de que todo eso era solo temporal y más aún, que su cariño seguiría estando todos los días y que no me faltaría su risa porque existe Skype, WhatsApp y un montón de redes sociales que nos permiten estar cerca aún estando en hemisferios diferentes, me relajé un poco más.

Me voy a sentir sola? Por momentos seguro que sí. La casa va a estar silenciosa y vacía sin Lupe y sin la visita casi diaria de Goni. Pero de ninguna manera será una soledad que desespera.

Es algo muy loco porque tengo sentimientos muy contradictorios. Tengo un poco de miedo, algo de angustia, un poquito de tristeza, una GRAN felicidad, alegría y muchas ganas de que Lupe se encuentre algo mucho más grande de lo que soñó.

Lupita viaja mañana. Va a cumplir el sueño más grande de su vida. Goni, el hombre que ama, la va a acompañar en esta aventura. Mamá, papá y yo la estaremos esperando con los brazos abiertos cuando llegue el momento de su regreso.

Hace un par de horas se fueron Lupe y Goni. Y como estoy sola en casa en este domingo lluvioso, se me dio por analizar el bendito sueño que no sale de mi cabeza.

Creo que al despertar me enfoqué en la angustia por el abandono, porque fue algo muy vívido, pero no era eso lo importante del sueño. Ni el verdadero significado. Lo importante era el bebé.

Viendo cómo sucedieron las cosas, ese bebé es la nueva academia de mamá, el libro que está escribiendo papá, la beca de Lupe. No significaba abandono por parte de ellos, aunque yo lo sentí de ese modo. Lo real ahí, fue que ellos tienen un nuevo bebé cada uno, que necesita más atención, tiempo y amor para que crezca con fuerzas y se convierta en realidad.

También me di cuenta de que yo tenía miedo de abandonarlos a ellos, o mejor dicho de no estar tan atenta a ellos porque hace unos meses que estoy trabajando en un nuevo proyecto que había postergado mucho tiempo y sentí que era hora de hacerlo realidad.

Enfocarnos en nuestro propios sueños y trabajar para que se conviertan en una realidad, no quiere decir que vamos a abandonar a quienes amamos. Es una oportunidad, para cargarnos de energía y felicidad y poder estar llenos de luz cada vez que nos encontremos.

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La Fibra Despierta.

Hay momentos, situaciones, imágenes, una canción, una frase que nos tocan una fibra escondida y la movilizan. Cualquier cosa, porque cuando se trata de despertar esa fibra que está dormida no se necesita algo muy grande.

Sin embargo, cuando eso pasa, qué desestabilización se produce dentro de una persona, no? Empezás a replantearte la vida. Dudás de todo lo que hiciste hasta este momento y mucho más de lo que estás haciendo.

Es hermoso cuando esa fibra dormida se despierta y te dice: “estuve soñando esto y quiero que lo hagamos.” El miedo que da cuando es algo que a nuestros ojos es imposible o cuando para poder llevarlo a cabo debemos dejar todo lo que estamos haciendo (TODO), nos paraliza un poco.

Lo que casi todos hacemos en un primer momento es querer callar a la fibra y volver a dormirla, con cuentitos que le explican de forma muy convincente lo descabellado que es realizar aquello que soñó. Lo imposible que es entrar en el mundo que ella propone. Que no sabemos nada de eso. Que no tenemos experiencia en aquello.

Y así, despacito, la fibra se vuelve a dormir.

Pasa un tiempo y hay otra situación que la despierta. La volvemos a dormir, esta vez, porque estamos enfocados en otra cosa.

A la tercera ya se despierta con más facilidad. Los estímulos que la movilizan son cada vez más simples porque también ella, se duerme cada vez más superficialmente.

Hay quienes no necesitan tantos despertares. Creen ciegamente en su fibra y si ella lo dice, por algo ha de ser.

Otros son un poco indecisos, si bien la hacen dormir unas cuantas veces, se quedan calladitos, velando el sueño de su fibra, pensando detenidamente lo que les propuso.

Están los que siempre tienen a mano un cuento para hacer dormir a su fibra.

Y están aquellos que sienten miedo porque la fibra les propuso dejar todo pero no hacia dónde ir, y la verdad que tirarse de un avión sin paracaídas, conduce directo al desastre. O no. Pero esta última opción no la consideramos.

Mi fibra está despierta.

A veces soy de las que tiene el cuento en la mano. Me pide algo muy grande, no quiero decir imposible aunque la mayoría de las veces lo pienso de ese modo, porque ningún sueño es imposible. Si está, es porque algo se puede hacer.

No obstante, lo que hice esta vez, diferente a otros despertares, fue registrar todo lo que me pasa mientras tengo la fibra despierta.

Me descubrí sintiendo los latidos de mi corazón. Sonriendo al mirarme al espejo. Sintiendo la necesidad de saber, aprender, descubrir. Alimentándome mejor porque cuando el alma está bien, el cuerpo no necesita llenarse de azúcar y grasas. Con necesidad de entrenar para liberar un poco la adrenalina acumulada en mi interior.

Me descubrí sintiéndome viva con algo grande que tal vez no alcanzaré. Con los ojos llenos de lágrimas, de emoción, de esas lágrimas que se disfrutan.

Me descubrí sintiéndome plena solo porque una fibra de mi cuerpo se despertó y me mostró, otra vez, un sueño que me hace inmensamente feliz por el solo hecho de serlo.

Me descubrí feliz soñando.

Todo esto hizo que mi discurso cambie. Ya no tengo un cuento en la mano para mi fibra, hago algo cada día para mantenerla despierta.

Ya no existe la palabra imposible en mi cabeza, porque si es un sueño, se va a cumplir.

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Dos Años.

Hace dos años, comenzó este blog. Publiqué el primer post con un poco de miedo, nervios y vergüenza porque era la primera vez que sacaba a la luz algo que había escrito. También con mucha ilusión, porque cuando hacemos algo con amor, ganas y mucho disfrute queremos que eso se sienta, se vea y guste.

Como siempre, cuando hay un suceso importante, uno hace balances. Y en dos años, vaya que han pasado cosas. Algunas lindas, otras tristes, momentos muy felices y otros de frustración. Períodos de estar muy acompañada y otros de soledad, algunos de ellos fueron ocurriendo por la vida misma, y otros por propia elección.

Lo cierto es, que si bien la mayoría de las historias que escribo no son situaciones que viví yo personalmente y que son ideas que salen de mi cabeza o de mi corazón, o de ambos por qué no, en los relatos se ven mis sentimientos. Porque cuando una persona está pasando por una situación o estado emocional en particular, es eso lo que más se le presenta en la vida cotidiana.

Así como los sentimientos, también se ven las dudas. Al principio no tenía muy en claro de qué iba a ir el blog e incluso ahora me da un poco de vergüenza que alguien lea mis primeros posteos. Pero como todo en la vida, el blog fue evolucionando y la verdad es que cada vez me siento más cómoda (aunque a veces la vida me consuma y no pueda publicar tan a menudo como quisiera) y a gusto con este espacio.

Y en medio de todo este camino, fui encontrando el rumbo y cada vez me aproximo más a lo que quiero decir. Es por eso que creé una comunidad en Google+, contenido que también publico en la Fan Page de Facebook.

A lo largo de estos dos años, tomé como bandera el AMOR, en todas sus formas, porque eso nos lleva a un mundo mejor. El amor es muy poderoso y creo que tenemos que ponerlo como centro de nuestra vida. A mí me costó mucho tener como lema al amor. Y me sigue costando, pero de a poquito va tomando su lugar.

Ese es el mensaje que quiero dejar a todo aquel que me lea. El Amor tiene que liderar el mundo. A nosotros mismos, a los que nos rodean, a todos los seres vivos, a la tierra, a un Ser Superior y a todo lo que necesitemos. Porque de eso se trata, amar implica cuidar y ser merecedores del mismo cuidado. Amar es dar y también saber recibir.

Quiero agradecer a todos los que pasan por este blog cada día. De tantos países, de lugares muy cercanos y también desde la otra punta del planeta. GRACIAS por estar del otro lado, por leerme, mandarme mensajes tan bonitos y alegrarme siempre el corazón.

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