El Rosal.

Berta se asomó por la ventana de la cocina y vio que su rosal había florecido. Era el último domingo de invierno, sin embargo, su patio ya lucía la primavera.

Recordó el día en que lo había plantado. Fue un domingo de noviembre. El primero que pasaba en su hogar de casada. Fidel le estaba sebando unos mates, mientras ella removía la tierra y depositaba esa plantita diminuta que les había regalado Carola, su suegra.

Habían aceptado el regalo por respeto. Pero la verdad era que a ninguno de los dos le hacía gracia la idea de tener que cuidar una planta. Además, Berta quería ser una buena nuera para Carola, que era tan amorosa.

Nunca cuidaron el rosal. Lo dejaron a la buena de Dios y él cada año florecía. Daba unas rosas fucsias tan vivas y maravillosas que iluminaban el gran patio, a pesar de ser el único encargado de embellecer el lugar y de que solo lo tenían en cuenta cada primavera.

Berta sintió que Fidel se acercaba. Le mostró las rosas de su fiel rosal y ambos sonrieron. Los dos recordaban el primer domingo de casados, 35 años antes, cuando entre risas, ilusión y un enamoramiento primaveral, habían plantado el regalo de Carola, divertidos ante la idea de que sospechaban que no duraría ni un mes por los pocos cuidados que obtendría.

Sin embargo, el rosal había sobrevivido a todo. Lluvias, crudos  inviernos, calores intensos, sequías y al abandono cuando no estaba hermoso, lleno de rosas.

Berta volvió en sí, y empezó a preparar un postre para recibir a sus hijos, nueras y nietos como todos los domingos. Y se dio cuenta de que aquel rosal era como la semillita de esa hermosa familia que llegó después.

Si bien no lo había cuidado como se merecía, lo había plantado con todo el amor y la felicidad de una recién casada. Con la ilusión de que ese amor tan intenso que compartía con Fidel floreciera lo antes posible y durase toda la vida.

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Dos Años.

Hace dos años, comenzó este blog. Publiqué el primer post con un poco de miedo, nervios y vergüenza porque era la primera vez que sacaba a la luz algo que había escrito. También con mucha ilusión, porque cuando hacemos algo con amor, ganas y mucho disfrute queremos que eso se sienta, se vea y guste.

Como siempre, cuando hay un suceso importante, uno hace balances. Y en dos años, vaya que han pasado cosas. Algunas lindas, otras tristes, momentos muy felices y otros de frustración. Períodos de estar muy acompañada y otros de soledad, algunos de ellos fueron ocurriendo por la vida misma, y otros por propia elección.

Lo cierto es, que si bien la mayoría de las historias que escribo no son situaciones que viví yo personalmente y que son ideas que salen de mi cabeza o de mi corazón, o de ambos por qué no, en los relatos se ven mis sentimientos. Porque cuando una persona está pasando por una situación o estado emocional en particular, es eso lo que más se le presenta en la vida cotidiana.

Así como los sentimientos, también se ven las dudas. Al principio no tenía muy en claro de qué iba a ir el blog e incluso ahora me da un poco de vergüenza que alguien lea mis primeros posteos. Pero como todo en la vida, el blog fue evolucionando y la verdad es que cada vez me siento más cómoda (aunque a veces la vida me consuma y no pueda publicar tan a menudo como quisiera) y a gusto con este espacio.

Y en medio de todo este camino, fui encontrando el rumbo y cada vez me aproximo más a lo que quiero decir. Es por eso que creé una comunidad en Google+, contenido que también publico en la Fan Page de Facebook.

A lo largo de estos dos años, tomé como bandera el AMOR, en todas sus formas, porque eso nos lleva a un mundo mejor. El amor es muy poderoso y creo que tenemos que ponerlo como centro de nuestra vida. A mí me costó mucho tener como lema al amor. Y me sigue costando, pero de a poquito va tomando su lugar.

Ese es el mensaje que quiero dejar a todo aquel que me lea. El Amor tiene que liderar el mundo. A nosotros mismos, a los que nos rodean, a todos los seres vivos, a la tierra, a un Ser Superior y a todo lo que necesitemos. Porque de eso se trata, amar implica cuidar y ser merecedores del mismo cuidado. Amar es dar y también saber recibir.

Quiero agradecer a todos los que pasan por este blog cada día. De tantos países, de lugares muy cercanos y también desde la otra punta del planeta. GRACIAS por estar del otro lado, por leerme, mandarme mensajes tan bonitos y alegrarme siempre el corazón.

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Amar es lo que Importa.

Esta es la historia de Lucas Vasconcellos, un jóven brasileño de veintitrés años, que decidió contarle a su hermanito de ocho, que es gay. Lo tomé de la página enfemenino.com y allí aparece la foto de la publicación es Facebook de Lucas, contando en primera persona (pero en portugués) lo que aconteció.

“Hoy le conté a mi hermanito que soy gay. Pasaron muchos años desde que descubrí el respeto hacia mi sexualidad, sobre el género que despierta una pasión realmente auténtica en mí, y finalmente llegué a decidir confiar mi realidad a esa personita, que es lo que más me importa en la vida. Dividí mi explicación de manera pedagógica, diciéndole que hay personas a quienes les gusta más el negro, o el blanco, o el azul, o el amarillo, o el rojo; explicándole lo bueno que eso le hacía al mundo. El hecho de que a todos nos puedan gustar colores diferentes, y que además podamos ser felices y respetados al colorear nuestro mundo con ellos.

 

  Él parecía intuir que yo le iba a contar algo. Me miró profundamente, estando quieto y pensativo durante la explicación entera, y entonces, por fin, resolví asumir mi sexualidad. Él me continuó mirando, tan calmado y sonriente, tan natural, que yo lo cuestioné: “¿Tú sabes el nombre que se le da a quien le gustan las personas iguales, John? ¿A los hombres a quienes les gustan otros hombres, o a las mujeres a quienes les gustan otras mujeres? Yo ya estaba preparado para decir la palabra “gay”, ya estaba en la punta de mi lengua, cuando él simplemente me dijo la verdadera respuesta: “¿Amor?” Y, entonces, lloré.

 

  “No llores”, me dijo, abrazándome. Él me miró con aquellos ojos llenos de inocencia, de los mismos tonos que los míos, y sentí que, por primera vez, me percibía como yo realmente era. Un hermano que lo amaba, un amigo que él jamás perdería y, pese a ser una persona con una preferencia diferente para enamorarse, soy una persona igual a cualquier otra. Supe eso por su respuesta. Por la bondad en cada una de sus palabras. Un niño de ocho años de edad supo encarar algo tan natural, con más madurez que la de un adulto.

 

  Más que mis propios padres incluso, que siempre me negaron el derecho de contarle esto a mi hermano. Aprovechad para aprender de la pureza de ellos, que la mayoría olvida al crecer, pues entiendo que las mayores verdades de la vida están en el corazón de los pequeños. Y la vida continúa, como si nada hubiese cambiado. Y, en lo más profundo de mi corazón me siento agradecido por eso”.

Algo más que agregar? Yo creo que no, el amor es lo más importante en cualquiera de sus formas y nadie tiene derecho a juzgar a otro por aquello que siente, por aquella persona o animal a quien ama. Valoremos por sobre todas las cosas el amor verdadero. Es lo más lindo y lo más importante para cambiar el mundo.

Atrevámonos a amar sin que importe nada más.

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Inventario de la Normalidad, Paulo Coelho.

Resolví hacer un sondeo entre mis amigos sobre lo que la sociedad considera un comportamiento normal. Escribo a continuación la lista de algunos de estos absurdos con que convivimos a diario, porque la sociedad los considera normales:

1] cualquier cosa que nos haga olvidar nuestra verdadera identidad y nuestros sueños, y nos haga apenas trabajar para producir y reproducir.

2] tener reglas para una guerra (Convención de Ginebra).

3] emplear varios años estudiando en la universidad, y después no conseguir trabajo.

4] trabajar de nueve de la mañana a cinco de la tarde en algo que no da ninguna satisfacción, con la condición de poder jubilarse después de treinta años.

5] Jubilarse, descubrir que ya no se tiene energía para disfrutar de la vida, y morir pocos años después, de aburrimiento.

6] Usar botox.

7] Procurar tener éxito financiero, en lugar de buscar la felicidad.

8] Ridiculizar al que busca la felicidad en lugar del dinero, calificándolo de “persona sin ambición”.

9] Comprar objetos como coches, casas, ropas y definir la vida en función de estas comparaciones, en lugar de intentar averiguar la verdadera razón de estar vivo.

10] No hablar con extraños. Criticar al vecino.

11] Considerar que los padres siempre tienen la razón.

12] Casarse, tener hijos, y continuar juntos aunque el amor haya terminado, alegando que es por el bien de los niños (como si éstos no presenciaran las constantes peleas).

12ª] Criticar a todo aquel que intenta ser diferente.

14] Empezar el día con un despertador histérico al lado de la cama.

15] Creer que es verdadero absolutamente todo lo que está impreso.

16] Llevar un pedazo de tela de colores atado al cuello, sin ninguna utilidad conocida, pero que todos conocen con el pomposo nombre de “corbata”.

17] Nunca ser directo en las preguntas, aunque la otra persona entienda lo que se está queriendo saber.

18] Mantener la sonrisa en los labios cuando se tienen unas ganas locas de echarse a llorar. Y sentir piedad por todos los que demuestran sus sentimientos íntimos.

19] Pensar que el arte vale una fortuna, o que no vale absolutamente nada.

20] Despreciar por sistema lo que se consiguió fácilmente, porque, como no se dio el “sacrificio necesario”, no debe de tener las cualidades requeridas.

21] Seguir la moda, incluso cuando parece ridícula e incómoda.

22] Estar convencido de que todo famoso debe tener guardados montones de dinero.

23] Dedicar mucho esfuerzo a la belleza exterior, y preocuparse poco con la belleza interior.

24] Usar todos los medios posibles para mostrar que, aun siendo una persona normal, uno está infinitamente por encima del resto de los seres humanos.

25] A bordo de un transporte público, nunca mirar directamente a los ojos de la gente, pues tal cosa podría entenderse como un intento de seducción.

26] Al entrar al ascensor, mantenerse orientado hacia la puerta de salida, y comportarse como si no hubiera ningún otro ser humano allí dentro, por muy abarrotado que esté el lugar.

27] Jamás reírse a carcajadas en un restaurante, por muy buena que sea la historia.

28] En el hemisferio norte, elegir la ropa que se lleva de acuerdo a la estación del año: brazos desnudos en primavera (por mucho frío que haga) y jersey de lana en otoño (aunque haga mucho calor).

29] En el hemisferio sur, llenar el árbol de navidad de algodón, aunque el invierno no tenga nada que ver con el nacimiento de Cristo.

30] Cuando alguien llega a mayor, creerse dueño de toda la sabiduría del mundo, aunque muchas veces no se haya vivido lo suficiente para reconocer lo correcto.

31] Ir a una feria de beneficencia y pensar que con eso ya se ha hecho bastante para acabar con las desigualdades sociales del mundo.

32] Comer tres veces al día, aunque no se tenga hambre.

33] Creer que los otros siempre nos superan en todo: son más atractivos, más competentes, más ricos, más inteligentes, etc. Es muy arriesgado aventurarse más allá de las propias limitaciones: lo más conveniente es no hacer nada.

34] Hacer del coche un medio para sentirse poderoso, y capaz de dominar el mundo.

35] Soltar improperios en el tráfico.

36] Pensar que todo lo malo que hace el hijo de uno es por culpa de las malas compañías.

37] Casarse con la primera persona que dispone de cierto estatus social. El amor puede esperar.

38] Repetir continuamente “Yo al menos lo intenté”, aunque en realidad no se haya intentado absolutamente nada.

39] Postergar las experiencias más interesantes de la vida para cuando ya no quedan fuerzas para llevarlas a cabo.

40] Huir de la depresión con fuertes dosis diarias de televisión.

41] Pensar que todo lo conquistado se puede dar por seguro para siempre.

42] Creer que a las mujeres no les gusta el fútbol, y que a los hombres no les gusta la decoración.

43] Echarle al gobierno la culpa de todo.

44] Estar convencido de que ser una persona buena, decente, educada, conlleva que los demás la consideren débil, vulnerable y fácilmente manipulable.

45] Estar igualmente convencido de que la agresividad y la descortesía en el trato con los otros equivale a tener una personalidad poderosa.

46] Tener miedo de la fibroscopia (los hombres) y del parto (las mujeres).

47] Por último, creer que la religión de uno, además de la única dueña de la verdad absoluta, es la más importante, la mejor, y que todos los seres humanos de este inmenso planeta que crean en cualquier otra manifestación de Dios están condenados al fuego del infierno.

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El Amor es Ciego y la Locura lo Acompaña, Mariano Osorio.

Durante todo el día estuve pensando que hoy es miércoles de reflexión. Cuando era chica leía un montón de fábulas, leyendas y cuentos que me dejaban una enseñanza. Es por eso que trato de traer siempre alguno que me haya marcado. No recuerdo cuántos años tenía cuando leí este, pero créanme, me marcó a fondo. Esa mezcla de magia y un poco de realidad, me enseñó que el amor está por encima de todas las cosas. Y cada vez que pienso cómo tal persona puede hacer eso por tal otra, o cómo ese padre puede soportar tantas cosas, y un sinfín de situaciones más, la frase que siempre viene a mi mente, es la del final de este cuento.

Espero que lo disfruten!

  Cuentan que una vez, se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.

  Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura les propuso  jugar a las escondidas.

  La intriga levantó la ceja y la curiosidad, sin poder contenerse preguntó: “¿escondidas?”. El entusiasmo danzó, seguido de la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda y a la apatía, que nunca se interesaban por nada.

  1,2,3.. comenzó a contar la locura. La primera en esconderse, fue la pereza, que como siempre cayó detrás de la primera piedra del camino; la fe subió al cielo y la envidia se escondió detrás de la sombra del triunfo, que por propio esfuerzo había conseguido llegar a la copa más alta del árbol.

  La generosidad casi no logra esconderse, porque cada lugar que encontraba le parecía bueno para alguno de sus amigos.Si era un lago cristalino, ideal para la belleza; si era la copa del árbol perfecta para la timidez; si era una ráfaga de viento, magnífica para la libertad.

  Así es que terminó escondiéndose en un rayo de sol; el egoísmo encontró un lugar bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para él; la mentira se escondió detrás del arco iris y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes.

  Cuando la locura terminaba de contar, el amor todavía no había encontrado lugar para esconderse, todos estaban ya ocupados, hasta que encontró un rosal y cariñosamente decidió esconderse entre sus flores.

  Concluyó la locura y comenzó la búsqueda. La primera en aparecer fue la pereza apenas a tres pasos de una piedra.

  Sintió vibrar a la pasión y al deseo en los volcanes; en un descuido encontró a la envidia y claro pudo deducir donde estaba el triunfo; al egoísmo no tuvo que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite que era en verdad  un nido de avispas. De tanto caminar la locura sintió sed y al aproximarse a un lago descubrió a la belleza.

  La duda fue más fácil de encontrar, estaba sentada sobre un cerro sin decidir dónde esconderse. Y así iba encontrándolos a todos, al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una cueva oscura, pero el amor no aparecía por ningún lugar, la locura lo buscó detrás de cada árbol, debajo de cada roca del planeta y encima de las montañas.

  Cuando estaba a punto de darse por vencida, encontró un rosal y comenzó a mover sus ramas con energía, entonces escuchó un grito doloroso, había herido al amor en los ojos con las espinas del rosal. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rezó, imploró, pidió perdón y prometió ser su guía para siempre. Es por eso que desde entonces el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

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