Soñar.

Estoy en casa, son las tres de la tarde de un sábado cualquiera. Esta mañana me desperté con una sensación rara, fea, en todo el cuerpo. Se debió a que soñé que mi familia me abandonaba.

Fue tan vívida la angustia que sentí al ver a mis papás, mi hermana Lupe y a mi hermanito Benjamín, de dos meses, yéndose en el auto, dejándome sola parada en la puerta de casa, que me desperté llorando.

El motivo del “abandono” no sé cuál fue, sí que me dejaban ahí deliberadamente.

Fue un sueño bastante raro. Mis padres lejos están de abandonarme y Benjamín, mi hermanito de dos meses, no existe. Solo tengo a Lupe, dos años mayor que yo.

“Si hicieras terapia”, me diría Lupe, “podrías analizar esas películas que soñás cada noche y encontrarías respuestas”.

A decir verdad, me encantaría saber qué significa cada cosa y quién o para qué estaba ese bebé en mi sueño.

De cualquier manera, no dejo de pensar en esa angustia que sentí en el sueño. Una sensación de abandono que en mi vida real no se puede explicar.

Regreso después de varias semana a escribir otra vez. Pasaron cosas muy lindas en este corto tiempo. A mamá le salió la jubilación y está todo listo para que cuando no tenga que ir más a su trabajo de toda la vida, abra su academia de artes plásticas. Papá arrancó a escribir su primer libro, siempre postergándolo por una cosa y otra, puso primera y arrancó. Y a Lupe, le salió una beca para ir a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Londres.

Ahí estaba mi angustia por el abandono, al menos eso creo. Lupe no nos había dicho nada de que se había postulado para la beca para no ponernos ansiosos a todos y para protegerse un poco ella. Sin embargo, su extraño comportamiento en el último tiempo, había hecho que mi inconsciente se diera cuenta de que algo raro estaba pasando.

Lupe y yo vivimos juntas. Somos mejores amigas. Y la felicidad que me produjo saber que su más grande sueño está a punto de hacerse realidad, opacó la sensación de abandono que me atormentaba. Porque supe que era un abandono físico, no emocional, aunque voy a extrañar muchísimo sus abrazos, su comida, su música encendida todo el día, sus risas, su compañía.

Cuando fui consciente de que todo eso era solo temporal y más aún, que su cariño seguiría estando todos los días y que no me faltaría su risa porque existe Skype, WhatsApp y un montón de redes sociales que nos permiten estar cerca aún estando en hemisferios diferentes, me relajé un poco más.

Me voy a sentir sola? Por momentos seguro que sí. La casa va a estar silenciosa y vacía sin Lupe y sin la visita casi diaria de Goni. Pero de ninguna manera será una soledad que desespera.

Es algo muy loco porque tengo sentimientos muy contradictorios. Tengo un poco de miedo, algo de angustia, un poquito de tristeza, una GRAN felicidad, alegría y muchas ganas de que Lupe se encuentre algo mucho más grande de lo que soñó.

Lupita viaja mañana. Va a cumplir el sueño más grande de su vida. Goni, el hombre que ama, la va a acompañar en esta aventura. Mamá, papá y yo la estaremos esperando con los brazos abiertos cuando llegue el momento de su regreso.

Hace un par de horas se fueron Lupe y Goni. Y como estoy sola en casa en este domingo lluvioso, se me dio por analizar el bendito sueño que no sale de mi cabeza.

Creo que al despertar me enfoqué en la angustia por el abandono, porque fue algo muy vívido, pero no era eso lo importante del sueño. Ni el verdadero significado. Lo importante era el bebé.

Viendo cómo sucedieron las cosas, ese bebé es la nueva academia de mamá, el libro que está escribiendo papá, la beca de Lupe. No significaba abandono por parte de ellos, aunque yo lo sentí de ese modo. Lo real ahí, fue que ellos tienen un nuevo bebé cada uno, que necesita más atención, tiempo y amor para que crezca con fuerzas y se convierta en realidad.

También me di cuenta de que yo tenía miedo de abandonarlos a ellos, o mejor dicho de no estar tan atenta a ellos porque hace unos meses que estoy trabajando en un nuevo proyecto que había postergado mucho tiempo y sentí que era hora de hacerlo realidad.

Enfocarnos en nuestro propios sueños y trabajar para que se conviertan en una realidad, no quiere decir que vamos a abandonar a quienes amamos. Es una oportunidad, para cargarnos de energía y felicidad y poder estar llenos de luz cada vez que nos encontremos.

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2 thoughts on “Soñar.

  1. Valas Rod says:

    El mundo onírico materializa muchas veces los temores que nuestra parte consciente bloquea deliberadamente, pues al dormir esta última parte pierde parte de su poder. Las cosas que soñamos no tienen porque ser reales, son materializaciones. Las materializaciones son adaptaciones que hace nuestra mente de los sentimientos que le rondan y no tienen forma todavía. Pero estos sentimientos que si conocemos se convierten en aquello más parecido que si podemos asociar y que despertaría esa misma emoción latente. En el caso de la partida que presentias y que no tenia forma todavía, tu sueño lo materializó con ese abandono que sentiste plenamente y puede asociar. El bebé esta por revelar todavía. ( Por si acaso.. toma precauciones y no vayas a hacernos tíos sin avisar jeje). Los sueños ayudan a comprender pero no hay que tomarlos al pie de la letra. Todo conocimiento llega en su momento justo ;). Enhorabuena, excelente post. Un abrazo :*

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