Superhéroe.

Estoy sentado en un sillón nada cómodo la verdad, pero aguantaría esto toda la vida porque tengo la vista más linda de todas en frente mío. Acostada en una cama de hospital, está la mujer más hermosa del mundo, que acaba de dar a luz a nuestros hijos.

Ambos, somos neonatólogos. Vi cientos de partos durante mi vida, pero el de hoy, fue algo alucinante. Presenciar el momento en que la mujer que amo dio a luz por parto natural a nuestros gemelos Fausto y Pedro, marcó un antes y un después en mi vida. En nuestras vidas.

Con Lola nos enteramos de que ya venía un bebé en camino, después de varios meses de búsqueda. Y cuando hicimos la primera ecografía supimos que eran dos. Fui el hombre más feliz del mundo con la noticia, porque además de estar esperando a nuestros primeros hijos, yo tengo un hermano gemelo y es lo máximo. Mariano no solo es mi hermano, es mi amigo, compañero de aventuras, compinche y socio. Que mi hijo soñado, venga acompañado, me produjo muchísima felicidad.

Lola, se puso tan feliz como yo al conocer la noticia. Y así fue todo su embarazo, felicidad, luz, sonrisas y ni una queja. Jamás. Se bancó las náuseas, los vómitos, los mareos. Más tarde los pies hinchados, la panza enorme que no la dejaba pasar tranquila por ningún lado porque chocaba, el no encontrar posición para dormir, ni para descansar de ningún modo. La guardias interminables, el cansancio, los dolores de espalda y un sinfín de situaciones que todas las mujeres que estuvieron embarazadas alguna vez deben conocer. Mi Lola, siempre tranquila, aceptando todo con una sonrisa.

Se bancó un trabajo de parto de treinta y seis horas como una leona, pendiente de cómo estaban los bebés en todo momento, de mí, de la familia, todos estaban tan ansioso como nosotros, y ella, preocupada por que todos estemos bien. Lola es una persona que se dedica mucho a su crecimiento personal, por ello, tiene muy claro que para poder encargarse del resto, ella tiene que estar bien, lo que no sé, es cómo hacía para estar bien en medio de tantas contracciones, tanto dolor.

Cuando llegó el momento, Fausto nació primero, y a los treinta minutos, llegó Pedro. Fueron dos partos bastante duros, pero acá estamos, son las dos de la madrugada, los bebés nacieron hace ocho horas, ellos duermen en la nursery y Lola en la habitación en la que nos encontramos ahora. Y yo, todavía no puedo creer todo lo que pasó, sigo en shock.

Tengo tantos sentimientos dando vueltas que no puedo nombrarlos a todos, pero sí puedo decir que la admiración y el amor que siento por esta mujer son tan grandes, que no me entran en el pecho, no me dejan dormir. También me siento en paz, tener a mis hijos en brazos, cierra un círculo, me completa como hombre y nos completa como pareja y como familia.

Cuánta verdad hay en eso de que cuando tenés hijos realmente conocés el verdadero amor. Imaginen cuando vienen por dos, el corazón está a punto de explotarme.

Este día marca el fin de una vida y el principio de otra diferente. Aunque buscamos durante bastante tiempo a estos bebés, tuve momentos de mucha angustia porque no me sentía capaz. Sin embargo, cuando los tuve en brazos, todo pasó, me sentí Superman. Y no es que de repente una fuerza sobrehumana se apoderó de mí, es que sé que a partir de ahora, daría mi vida y mi alma por esas dos personitas que acaban de nacer.

dibujodepapaparaimprimir7

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