Aprender a Pedir.

Situación Número 1:

Cande, por no estudiar, acaba de perder un año de secundaria. Se llevó muchas materias y no llegó a rendir bien las que debía para poder cursar el último año de secundaria. No se atreve a decírselo a sus padres. Se van a poner furiosos. Tiene realmente mucho miedo. Sólo pide que sus papás no se enojen con ella. Ruega a Dios que por esta única vez le conceda el deseo de que sus padres la comprendan.

Situación Número 2:

Roxana tiene una vida de porquería según ella. No tiene novio. Su familia está lejos. Odia su trabajo. Pide todos los días que alguien la llame para ofrecerle un trabajo que realmente le guste. Algo relacionado con la moda. Lo que fuera, pero relacionado con ropa y zapatos. Quiere dejar de ver gente enferma todos los días trabajando en la recepción de la clínica.

Situación Número 3:

Brenda, estaba enojada con su marido. Muy enojada. El desencadenante fue una discusión doméstica. Apenas Renzo se fue a trabajar, ella agarró las tarjetas de crédito y las dejó en rojo. En medio de su furia no pensó en todos los gastos fijos que tienen que pagar con la tarjeta. Tampoco en todo lo que falta que comprar para la construcción de su casa, ni lo que necesitan para el auto que están pagando. Cuando llegó a su casa cargada de bolsas, miró a su alrededor y vio las bolsas de cemento, de arena, los ladrillos y pensó en lo que faltaba para terminar de construir. Se acordó del auto y de los servicios por pagar. Se largó a llorar. Qué había hecho? Cómo se lo iba a decir a Renzo? Solo pedía que aparezca dinero de algún lado para poder enmendar aunque sea una parte del daño que había ocasionado. Y que su marido no la mate.

Por supuesto, siempre pedimos cuando estamos con la soga al cuello y queremos que el milagro se realice lo antes posible. Lo que creo, es que nuestra forma de pedir es muy exigente. Y, en caso de que eso “se nos cumpla”, cuántas veces nos acordamos de agradecer?

Hubiera sido mejor que Cande estudiara para rendir bien las materias que necesitaba, es verdad, pero no lo hizo. Lo hecho, hecho está y el tiempo no puede volver atrás. Entonces, lo que ella pide es que sus papás no se enojen. Un pedido bastante absurdo porque qué padre no se siente enojado y desilusionado cuando sus hijos se mandan alguna “travesura”. No sería mejor pedir sosiego, consuelo o aceptación para ellos y hacernos cargo de la parte que nos toca?

En cuanto a Roxana, puede ser que su vida sea de porquería. Si alguien desea estar en pareja y no lo está, si se siente solo porque su familia está lejos y si su trabajo no le gusta, es una vida bastante desagradable. Pero, si uno se queda en el mismo lugar quejándose por aquello que no tiene, es poco probable que salga de ahí. Yo puedo pedir y desear un trabajo en particular, pero si solo estoy en el trabajo que odio de nueve a cinco y cuando salgo me voy a casa a llorar, nadie va a venir por arte de magia a ofrecerme el mejor trabajo del mundo. Si yo quiero ser diseñadora de moda, debo empezar por instruirme en el tema, hacer cursos, investigar el mercado. Si quiero que alguien me quiera, primero debo quererme a mí misma, gustarme yo, sentirme bien conmigo misma, de ese modo, podré atraer a alguien que sienta por mí aquello que yo siento y poder retribuírselo.

Quién no tuvo un ataque de furia con su pareja o cualquier persona con la que convivió alguna vez. Pero reventar la tarjeta de crédito sin medir las consecuencias como Brenda, a mí, gracias a Dios, no me ha pasado. Pero igual que con Cande, lo hecho, hecho está. Sin embargo, pedir dinero de arriba para enmendar los daños ocasionados?  Yo creo en los milagros pero tanto así? No es mejor que una vez consciente del daño empiece por devolver algunas cosas de las tantas que se ha comprado? Ya, cada uno sabrá no? Pero creo que antes que pedir dinero caído del cielo, deberíamos pedir lucidez, sensatez y apertura para poder solucionar las cosas de la mejor manera posible.

Creo, que todos deberíamos aprender a pedir. Porque no solo se pide de palabra, también con nuestro cuerpo y nuestras acciones. Si yo pido tener un bebé pero salgo los fines de semana y bebo alcohol y fumo, es una contradicción. Estoy borrando con mis acciones lo que pido con mis labios y con mi mente.

También tenemos que aprender que para que nuestros pedidos “sean concedidos”, no debemos ser egoístas al hacerlo. Nuestro pedido tiene que contemplar también el bienestar de quienes me rodean y por qué no, de la mayor cantidad de personas posibles.

Y, por sobre todas las cosas, cada pedido, debe ir acompañado de su correspondiente acción de gracias. Es muy fácil pedir, pedir y pedir, pero el Universo, Dios o el Ser a quien se lo pidas, merece un agradecimiento por los deseos concedidos.          Y tener presente, que si lo que pedimos no se cumple, es porque no es el momento, no es lo que necesitamos o, que estamos pidiendo mal.

Aprender a pedir, también forma parte de cambiar el mundo.

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