Fue tan bueno.

Paz soñaba día y noche con Martín.

Martín, a sus 34 años, era una eminencia en nefrología. Paz, como residente de la especialidad, leía sus artículos y se compró los dos libros que escribió sobre diabetes y daño renal.

Un buen día, ella estaba en twitter y vio que una conocida retuiteó una frase  que citó el hombre en cuestión. Nada relacionado con la medicina. Era una frase de una canción de su banda favorita. La banda favorita de Paz también.

Ella no sabía que Martín tenía twitter. Lo empezó a seguir en ese instante, y empezó a leer todos sus tuits. No era el doctor Lorenzetti ahí. Era simplemente Martín. Hablaba de lo que le gustaba, lo que hacía, sus hobbies, todo escrito con mucho humor. Le encantaba leerlo, se divertía mucho, además de que tenían gustos muy parecidos.

Pasó un tiempo y descubrió que también este médico al que tanto admiraba por su especialidad, tenía instagram. Fue ahí cuando enloqueció. Se obsesionó con Martín.

Le encantaban su cabello negro y bien cortito, esos ojos marrones casi negros, chiquitos, que parecía que todo el tiempo sonreían, con cejas gruesas y abundantes. Una boca expresiva que le daba una sonrisa tierna y pícara a la vez, en la que no podía dejar de pensar, y que a diferencia de muchos de los grandes personajes de la medicina que conocía, tenía barba abundante en todo el rostro.

Leía todos los días las actualizaciones de Martín en las redes sociales. Algunas veces quería responderle, empezaba a escribir, luego se arrepentía. Cuando veía que alguien le escribía y él respondía, se animaba. Sin embargo, nunca obtuvo una respuesta.

Un buen día, leyó en la web de la Sociedad Nacional de Nefrología, que habría un congreso, en el cual participaría el doctor Martín Lorenzetti en una conferencia. El congreso era en una provincia vecina, pero como era de nefrología, algunos residentes podían asistir. Después de un sorteo, ya que todos querían ir, Paz salió entre los que iban. Su felicidad era muy grande, no por el congreso en sí, sino porque tendría la posibilidad de ver en persona a Martín.

Cuando llegó el gran día, no sabía cómo vestirse, cómo peinarse, como si estuviera por ir a una fiesta y ni siquiera sabía si él la iba a ver. Se pasó toda la noche anterior pensando en qué pregunta podría hacer para tener contacto con él de alguna forma. Sin embargo, sabía que no se iba a animar a preguntar nada nunca, menos estando Martín en el estrado.

La gran conferencia era a las diez de la mañana. Lupe y Germán, sus compañeros, iban a ir con ella a esa conferencia. A los tres les interesaban los mismos temas, por lo tanto iban a todas las conferencias y mesas redondas juntos. Ella, a ninguno de los dos les había dicho de la obsesión que tenía con Martín. Que no solo lo admiraba profesionalmente, le gustaba todo de él.

Un rato antes de que comience la conferencia, Paz y sus amigos ingresaron a la sala. Se sentaron en tres lugares que quedaban en la segunda fila. Cuando estuvo acomodada en su asiento, Paz levantó la vista buscando el motivo por el cual ella estaba ahí. Y lo vio, con un traje negro que le quedaba hermoso, charlando y riendo con otros médicos que estaban allí. A ella le empezó a latir muy fuerte el corazón y ya no pudo pensar en nada más que en Martín, el Martín que no estaba en el estrado, el que se mostraba en las redes sociales que nada tenían que ver con la medicina.

Era la primera vez que Paz asistía a una conferencia de Lorenzetti. Tenía una voz algo rasposa, bastante seductora y la tonada porteña bastante marcada. Ella no sabía si de verdad era carismático para dar charlas y no aburrir o ella estaba embobada y no podía dejar de prestarle atención.

Terminada la conferencia, Lupe, Germán y Paz fueron al hall a ver qué ofrecían las droguerías. A las chicas les encantaban los cuadernillos, biromes y folletos que entregaban más que nada. En el momento en el que salían de un stand, vio que Martín iba a pasar a su lado. Quería hacer algo, quería que él la viera, quería contactarlo de alguna forma.

Él pasó a su lado, la vio. Ella le sonrió y lo saludó. Él le contestó el saludo, también sonrió y siguió de largo.

De repente, ella sintió que le tocaban el hombro. Se dio vuelta, y Martín le dijo:

—Mi tema preferido del último disco es Fue Tan Bueno, ¿el tuyo?

musica1

  Actualización!

  Fue Tan Bueno, es el nombre verdadero de la canción que nombra Martín. También le da el nombre a este post. Espero les guste. Gracias a La Franela por tan bonita canción.

Advertisements

Black Wolf Blogger Award.

   image31

  Primero que nada, quiero agradecerle infinitamente a Tintero y Pincel por este Premio. Estoy muy de acuerdo con lo que dice en su post acerca de que estos premios sirven para darnos a conocer unos a otros, nuestros pensamientos, culturas y lo que nos gusta. Les recomiendo a todos que visiten su blog porque es hermoso.

Además quería decirles, que sé que a algunos no les gusta y hasta les parece tedioso esto de recibir estos premios. Antes me pasaba lo mismo, no lo entendía mucho, hasta que los empecé a ver del mismo modo que Tintero y Pincel. También me pareció una bonita manera de agradecer a los blogs que me gustan lo que brindan desde sus sitios y compartir con el resto de mis lectores las cosas bonitas que me encuentro en este mundo.

A mis nominados les cuento que tienen que compartir el logo; agradecer al blog que los ha nominado y por último poner sus propios nominados.

Los míos, acá van:

Muchas felicidades a todos y gracias por compartir cosas tan lindas.

El Amor es Ciego y la Locura lo Acompaña, Mariano Osorio.

Durante todo el día estuve pensando que hoy es miércoles de reflexión. Cuando era chica leía un montón de fábulas, leyendas y cuentos que me dejaban una enseñanza. Es por eso que trato de traer siempre alguno que me haya marcado. No recuerdo cuántos años tenía cuando leí este, pero créanme, me marcó a fondo. Esa mezcla de magia y un poco de realidad, me enseñó que el amor está por encima de todas las cosas. Y cada vez que pienso cómo tal persona puede hacer eso por tal otra, o cómo ese padre puede soportar tantas cosas, y un sinfín de situaciones más, la frase que siempre viene a mi mente, es la del final de este cuento.

Espero que lo disfruten!

  Cuentan que una vez, se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.

  Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura les propuso  jugar a las escondidas.

  La intriga levantó la ceja y la curiosidad, sin poder contenerse preguntó: “¿escondidas?”. El entusiasmo danzó, seguido de la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda y a la apatía, que nunca se interesaban por nada.

  1,2,3.. comenzó a contar la locura. La primera en esconderse, fue la pereza, que como siempre cayó detrás de la primera piedra del camino; la fe subió al cielo y la envidia se escondió detrás de la sombra del triunfo, que por propio esfuerzo había conseguido llegar a la copa más alta del árbol.

  La generosidad casi no logra esconderse, porque cada lugar que encontraba le parecía bueno para alguno de sus amigos.Si era un lago cristalino, ideal para la belleza; si era la copa del árbol perfecta para la timidez; si era una ráfaga de viento, magnífica para la libertad.

  Así es que terminó escondiéndose en un rayo de sol; el egoísmo encontró un lugar bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para él; la mentira se escondió detrás del arco iris y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes.

  Cuando la locura terminaba de contar, el amor todavía no había encontrado lugar para esconderse, todos estaban ya ocupados, hasta que encontró un rosal y cariñosamente decidió esconderse entre sus flores.

  Concluyó la locura y comenzó la búsqueda. La primera en aparecer fue la pereza apenas a tres pasos de una piedra.

  Sintió vibrar a la pasión y al deseo en los volcanes; en un descuido encontró a la envidia y claro pudo deducir donde estaba el triunfo; al egoísmo no tuvo que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite que era en verdad  un nido de avispas. De tanto caminar la locura sintió sed y al aproximarse a un lago descubrió a la belleza.

  La duda fue más fácil de encontrar, estaba sentada sobre un cerro sin decidir dónde esconderse. Y así iba encontrándolos a todos, al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una cueva oscura, pero el amor no aparecía por ningún lugar, la locura lo buscó detrás de cada árbol, debajo de cada roca del planeta y encima de las montañas.

  Cuando estaba a punto de darse por vencida, encontró un rosal y comenzó a mover sus ramas con energía, entonces escuchó un grito doloroso, había herido al amor en los ojos con las espinas del rosal. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rezó, imploró, pidió perdón y prometió ser su guía para siempre. Es por eso que desde entonces el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

_587_378_243290

Pensar en uno mismo.

Crecí en un lugar y un tiempo donde para todo hay una etiqueta. Pero una etiqueta cruel, ponzoñosa.

Si tuviste más de dos novios (sí, novios, no parejas sexuales), sos puta. Si pasaste los 25 y no lo tenés, sos solterona. Si tenés un hijo antes de los 20 sos rapidita; si tenés 30 y aún no los tuviste, se te está pasando el tiempo. Si cuando terminás el colegio te ponés a trabajar, serás un empleado sin futuro por siempre; si tuviste la posibilidad de estudiar pero no terminaste la carrera a tiempo, sos un vago. Si estás en pareja, sos heterosexual y no te casás, sos pecador; si sos homosexual, sos pervertido. Y así infinitas posibilidades.

Qué pasa con todo esto? Que crecemos siendo personas que viven para los demás, porque escuchamos desde muy chiquitos tantas críticas dolorosas, que no queremos ser nada de todo eso. Pero entonces, qué seremos? Qué queremos ser?

A mí no me tomó tiempo saber qué quería ser. Lo que me tomó tiempo fue darme cuenta que estaba viviendo para los demás, y que eso hacía que no pueda sentirme bien con aquello que soñaba ser. Y ahí llega un problema mayor, saberte en ese lugar, que no te guste, y no saber para donde huír.

Muchos nos escudamos en que no queremos hacer sentir mal a los demás. Si esto molesta a papá, no lo hago; si eso le gustaría a mamá que sea, lo seré; si aquello le molesta a la abuela, me quedo con esto otro que le cae bien, etc., etc. Ese  escudo se convierte en una forma de vida que se torna imposible. No podés esquivar todos los palos que se presentan en el camino, y deja de ser una forma de vida y de “protección a los demás” para convertirnos en una persona cobarde, porque uno deja de jugarse, de luchar, en pos de la complacencia ajena.

Qué difícil es soltar patrones y costumbres que uno tiene tan arraigados. El tema está en dar el primer paso. No se puede dejar de pensar en todos, en lo que está bien o mal, en lo que le gusta a cada uno de los que te rodean que hagas, de un día para otro.

Tampoco quiere decir que esto será un cambio progresivo. Ni que hacer algo pensando en lo que te hace bien y después volver a cometer un acto de aquellos que querés desterrar sea dar un paso adelante y tres para atrás. Este proceso no es un recorrido lineal, esto es ir dando pasos. Pasos individuales. Algunos bien, defendiendo lo que queremos, otros a lo mejor no tanto, pero el paso hacia adelante no te lo quita nadie. Haber hecho algo valiente se queda con vos. Ni siquiera el equivocarse, el fracasar o el no atreverse, te pueden sacar ese paso hacia adelante.

Una de las cosas más importantes en este proceso de liberación, es pensar en uno mismo. Ser un poco egoístas. Suena un poco mal porque aprendimos que hay que ser generosos y siempre pensar en los demás. Y solo si nos queda tiempo, pensar un poco en nosotros mismos. Sin embargo, uno debe quererse a sí mismo primero para poder querer a los que lo rodean.

Liberarse a uno mismo. Encontrar lo que uno quiere. Dejar que cada persona se haga cargo de sus propias decisiones, haciéndonos cargo de las nuestras. Y sobre todo, luchar por aquello que queremos sin que importe nada más. Esto es lo que deberían enseñarnos desde chicos.

Luchar por nuestros sueños no le hace mal a nadie. No luchar por ellos, nos destruye y nos convierte en personas grises, tristes y sin nada para ofrecer al mundo.

Todo eso que queremos evitar pensando todo el tiempo en el otro, es mucho más nocivo que el atrevernos a recibir críticas. Las críticas van a estar siempre, hagamos lo que hagamos.

Jugarnos, atrevernos, dar ese paso que tanto nos cuesta, ocuparnos de nosotros mismos, querernos y luchar con todas nuestras fuerzas por aquello que deseamos, eso forma parte de querer a los demás.

Porque sin un yo completo, sano y feliz, no hay un nosotros que valga la pena.

tumblr_mskajd2jJ21s4ii3do1_500

Te deseo lo suficiente, de Bob Perks

Recientemente, escuché a una madre y su hija en sus últimos momentos juntas en el aeropuerto mientras la salida de la hija se había anunciado. De pie cerca de la puerta de seguridad, se abrazaron y la madre dijo:

“Te amo y te deseo lo suficiente”.

La hija respondió: “Mamá, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. Te deseo lo suficiente, también, mamá.” Se besaron y la hija se fue.

La madre se acercó a la ventana donde yo estaba sentado. Allí de pie, pude ver que quería y necesitaba llorar.
Traté de no entrometerme en su privacidad, pero ella me permitió involucrarme preguntándome: – “¿Alguna vez has dicho adiós a alguien sabiendo que era para siempre?” – “Sí”, le contesté. – “Perdóneme por preguntar, pero ¿por qué es este un adiós para siempre?”

“Soy vieja y ella vive muy lejos. Tengo desafíos por delante y la realidad es que el próximo viaje de vuelta será para mi funeral”, dijo.

  Cuando usted estaba diciendo adiós, le oí decir: “Te deseo lo suficiente”. ¿Puedo preguntar qué significa eso? “

Ella comenzó a sonreír. “Ese es un deseo que se ha transmitido de generación en generación. Mis padres solían decirlo a todo el mundo”. Se detuvo un momento y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle y sonrió aún más.

  “Cuando dijimos ‘Te deseo suficiente’, estábamos deseando que la otra persona tenga una vida llena sólo de las cosas suficientemente buenas para sostenerlas”. Luego, volviéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente, recitándolo de memoria,

“Te deseo suficiente sol para mantener tu actitud brillante.

Te deseo suficiente lluvia para apreciar más el sol.

Te deseo suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.

Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan mucho más grandes.

Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos.

Te deseo la suficiente pérdida para apreciar todo lo que posees.

Te deseo los suficientes holas para ayudarte a superar el último adiós. ”

Ella comenzó a llorar y se alejó.

Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial. Una hora para apreciarlos. Un día para amarlos. Y una vida entera para olvidarlos.

DESPEDIDA MADRE E HIJA