Gracias Cris

Lloré desde el minuto uno. Por lo que sabía que iba a venir. Parecerá algo muy banal, pero un programa de 2 horas y media desestabilizó mi mundo. Movilizó cada fibra de mi cuerpo. Y lloré, desconsoladamente, cada segundo. Recordando. Dudando. Pensando.

El programa de televisión de Telefé, “Gracias por venir, Gracias por estar”, conducido por Gerardo Rozín y Julieta Prandi, homenajeó a CRIS MORENA.

Para quienes no la conocen, Cris es una actriz, compositora musical, conductora, directora y productora de televisión de muchísimos éxitos en Argentina. Algunos de ellos son “Jugate Conmigo”, “Chiquititas”, “Verano del 98”, “Casi Ángeles”, “Floricienta”, “Rebelde Way”, “Aliados” y muchos más.

Toda mi infancia estuve acompañada por los mundos creados por Cris. Hasta el día de hoy, me acuerdo de todas las letras, las coreografías, las sonrisas. Se me llena el corazón de alegría, puedo volver a ser niña, puedo ser feliz, puedo visualizar todos mis sueños y también todas las vidas que me hubieran gustado vivir.

Y mirando los tapes que pasaban en el programa, empecé a preguntarme por qué me emociona tanto todo esto. ¿Es sólo porque formó parte de mi infancia? ¿Hay algo más detrás de todo esto?

Entonces empezó a pasar toda mi vida como una película frente a mis ojos. Traté de visualizar aquellos momentos en los que fui más feliz. Y lloré aún más. Fui feliz actuando en todas las obras de teatro del colegio, bailando folklore, salsa, merengue, hip hop, todos los estilos. Era muy feliz cuando me quedaba sola en casa, corría todos los muebles y me armaba un super escenario. Me maquillaba, me envolvía en sábanas de diferentes colores o me ponía vestidos de mi mamá y hacía enormes shows. Cantaba, bailaba, actuaba por horas. Se me llena el alma de solo recordarlo. Pero todo eso, todo, siempre fue a escondidas. Me daba muchísima vergüenza que alguien pudiera verme.

Todo lo que me hace realmente feliz, lo descubrí cuando era chiquita, y a pesar de que vi mucho programas infantiles, fue Cris quien me llegó al corazón. En ese momento fue por sus canciones, sus coreos, las historias que contaba. Hoy, que soy una persona adulta, me sigue llegando al corazón, porque es un ser de luz, por su forma de hablar y porque compartimos algo muy especial, el amor inmenso por la niñez y la juventud. Ella dice: “En la infancia y en la juventud están las posibilidades de cambio, la pureza, la vida. Creo en la juventud.” Mi opinión personal sobre la niñez y la juventud, es que las personitas que forman parte de estas etapas de la vida son lo más bello que existe. Son pureza, inocencia, fragilidad. Desde mi lugar en el mundo de la medicina, creo firmemente que ellos son quienes más necesitan mi atención, mi protección y mi amor.

Las dudas empezaron a disiparse. El baile, el canto, la actuación, son parte de mi vida. De un mundo privado y maravilloso. Mientras, me dedico a ayudar a que los niños crezcan sanos, fuertes y felices.

Gracias a Cris mi infancia fue luminosa y feliz; pude conocer un mundo mágico, irreal pero lleno de aventuras y risas; un mundo que todos deberíamos conocer. Por eso emprendí un nuevo plan para mi vida. Volver a cantar, bailar y actuar en mis momentos íntimos, privados, para llenarme de luz con eso que tan feliz me hace, y luego, irradiar esa luminosidad a quienes me rodean. De ese modo podré fusionar el mundo real con el mágico, para estar más radiante, alegre y plena.

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